Ya no habrá confusiones a la hora de elegir qué comer. Despejar cualquier duda sobre lo saludable o dañino que puede ser un alimento es el objetivo del «Perfil de Nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud», informe que fue presentado hace unos días en Washington D.C., Estados Unidos.

En él, el organismo establece estándares internacionales para evitar los alimentos y bebidas con exceso de azúcar, sal o grasas. Su propósito es ayudar a promover una alimentación saludable y también permitir que los gobiernos mejoren sus políticas de nutrición. Por ejemplo, si el 10% o más de las calorías de un producto corresponde a azúcar añadida, o si el 30% o más es grasa, podrá ser prohibido por la autoridad o comercializado con restricciones, como en el caso de las bebidas azucaradas, golosinas o embutidos.

En la elaboración del documento participó la doctora Lorena Rodríguez, jefa del Departamento de Alimentos y Nutrición del Ministerio de Salud. «Este documento lo trabajamos durante poco más de un año, y sus conclusiones estarán presentes en la Ley de Etiquetado que empezará a regir en junio de este año en el país», explica. La idea ahora, dice, no es solo que la gente coma menos calorías -algo que también hay que hacer- sino que elija los alimentos más saludables.

Este modelo, «proporciona a los gobiernos una forma para identificar productos poco saludables y aplicar políticas públicas para desalentar su consumo, y al mismo tiempo facilita a los consumidores orientarse hacia las dietas tradicionales basadas en alimentos frescos o mínimamente procesados», dice el doctor Francisco Becerra, director adjunto de la OPS.

Los más peligrosos

«Tenemos datos que muestran que el consumo de alimentos ultraprocesados, ricos en calorías y pobres en nutrientes en los países americanos está directamente relacionado con las crecientes tasas de sobrepeso y obesidad», advierte la doctora Chessa Lutter, asesora principal en Alimentación y Nutrición de la OPS.

Estos alimentos son producidos industrialmente utilizando sal, azúcar u otros ingredientes para su conservación o para hacerlos más apetecibles como en el caso de las papitas fritas, los helados, trozos de ave y pescado empanados del tipo nuggets y las barritas de cereales. «No estamos en contra del avance de la tecnología de los alimentos, pero tenemos que bajar estos nutrientes que son críticos para cuidar la salud de las personas», agrega la doctora Rodríguez.

Estos nuevos criterios no se aplican a los alimentos naturales o mínimamente procesados, como verduras frescas o congeladas, legumbres, frutas, frutos secos, pescado, leche y huevos, o a platos preparados con ellos.

Otras sugerencias son cocinar con alimentos frescos, preferir los platos caseros tradicionales, restringir las salidas a comer, evitar las bebidas azucaradas y aumentar el consumo de agua y lácteos con poca azúcar y materia grasa.

 

Fuente: El Mercurio