En un artículo del “Business Insider”, el autor (Pedro Nicolaci Da Costa) intenta responder por qué en Estados Unidos los ingresos de los trabajadores no han podido subir con los años, pese a que ya tiempo, el coloso americano se ha ido recuperado de la crisis financiera de 2008 y sus tristes efectos. Es decir, la tasa de desempleo en ese país está históricamente baja (4,4%, técnicamente, “pleno empleo”), pero los ingresos promedio van a la baja o se mantienen. Entonces, ¿por qué?

Distintos economistas se hacen esta pregunta, dados los evidentes signos de recuperación económica. Para algunos, una razón es que las empresas aún están cautas cuando se trata de invertir en las personas.

Otra de las explicaciones está en la estructura y composición del mercado laboral: «mientras que los baby boomers (nacidos entre 1945 y 1964) de salarios más altos se han ido jubilando, los trabajadores de bajos salarios, que fueron castigados durante la recesión, han estado tomando puestos de trabajo a tiempo completo (y obviamente con salarios menores)».

Juntos, estos dos cambios han frenado los mecanismos de crecimiento de los salarios. Como comentan desde la Fed en el mismo artículo, la teoría económica estándar dice que los salarios están íntimamente ligados al empleo: si sube el empleo, suben los salarios. Pero eso claramente no está ocurriendo hoy.

Eso está pasando en Estados Unidos, pero poco se lee en Chile sobre el tema. ¿Cómo crecer más, pero con un reflejo en las remuneraciones? Porque esto debería ser una de las palancas de oferta de mayor crecimiento, las que no sólo defiende como ancla de su programa Sebastián Piñera.Hace unos días ya se ha sumado con todo el ex presidente socialista Ricardo Lagos, al subrayar con doble línea la importancia del crecimiento económico, y llegando al punto de decir que “todo lo demás es música”.

En Chile tenemos el Índice de Remuneraciones (IR), que es el indicador que nos permite saber cómo ha variado la remuneración de los trabajadores. En el informe de abril del 2017, el INE señaló que la variación en doce meses fue de un 1,4% real (4,3% nominal).

La Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), en un informe sobre empleo y remuneraciones, señaló que, haciendo una comparación “febrero 2016/2017”, la variación en la remuneración real promedio fue de 1,3%, con desaceleraciones de ciertos sectores como la Construcción, que presionan a la baja los salarios reales. Cuando el crecimiento en Chile durante 2016 llegó a sólo 1,6%, no se puede esperar mucho más, sobre todo cuando ya no caben dudas sobre la precarización del empleo y el aumento de los trabajadores por cuenta propia.

Es evidente que estamos lejos del crecimiento en el período 2010-2012, donde los salarios reales acumularon una expansión que alcanzó al 8,5%. Y eso, finalmente, fue bueno para todas las familias en Chile, con más acceso a bienes y servicios y, en definitiva, mejor calidad de vida.

Crecer con más empleo y mejores remuneraciones debería ser la consigna. Pero si la pregunta está aún irresuelta en los Estados Unidos, abramos el debate y tratemos de delinear los caminos para que el crecimiento efectivamente se traduzca en una mejora en las compensaciones para los trabajadores, como no ha pasado en Estados Unidos. No dejemos que nos ocurra lo mismo.

Otro asunto que tendrá efecto en el mercado laboral es el uso de robots y otras tecnologías de asistencia computarizada en las empresas. Un reporte del National Bureau of Economic Research (Robots y trabajos: evidencias del mercado laboral estadounidense), publicado este año, muestra cómo estas tecnologías han ido tomando y supliendo las tareas que antes hacían las personas, con una creciente preocupación por cómo este cambio afectará los empleos y los ingresos de los trabajadores en el futuro.

Los investigadores profundizan en los efectos reales del uso de robots desde inicios de los 90 hasta 2007, mostrando que éstos tienen la potencialidad cierta de disminuir tanto los empleos como los salarios, como ya lo han ido haciendo, demostrando que tuvo efectos perniciosos aun aislando variables como las importaciones desde China y México, el offshoring (trasladar empresas a otro país) u otros avances en tecnologías informáticas.

Si bien es cierto que en nuestro país la penetración de la robótica en las empresas no está al nivel de Estados Unidos, eventualmente lo estaremos. También es cierto que la Dirección del Trabajo hace poco prohibió que una empresa reemplazara a trabajadores en huelga por robots, obligándolos a desactivar ese sistema. Sin embargo, esa ruta se terminará desgastando y la robótica entrará a las empresas a los mismos niveles que en Norteamérica, por lo que urge estar preparados y tener visión de futuro.

No nos lamentemos después como lo hacen hoy en Estados Unidos (Bloomberg incluso publicó un artículo relativo a este estudio titulado “Más robots, menos trabajos”). Y ojo, no se trata de tomar medidas restrictivas al estilo de la Dirección del Trabajo, porque el avance tecnológico, a la larga, no se puede controlar de esa manera.

Deberemos estar preparados para capacitar a las personas, fortalecer el mercado laboral y aprovechar las nuevas tecnologías para generar mejores trabajos, bien compensados económicamente y que sean una herramienta para entregar más bienestar a las personas. Por lo demás, como concluyen en el artículo de Bloomberg, los robots efectivamente reemplazan a los trabajadores, pero las empresas que no se automatizan, terminan despidiendo trabajadores igual. Al final, para los trabajadores, los robots son sólo una parte del problema.

 

Fuente: Cooperativa